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Los hechos primero, siempre. Contrasto cada dato, busco la fuente original y, si algo no se sostiene, no se publica. Así de simple.
Sobre mí
Soy Orlenys Ortiz. Llevo más de una década haciendo preguntas y escuchando con calma las respuestas. Esto es lo que queda cuando apago la grabadora.
Caracas · Venezuela — Perfil en edición continua
Orlenys Ortiz — periodista
Quién soy
Crecí haciendo preguntas y terminé haciendo de eso un oficio. Llevo más de una década en el periodismo venezolano: primero en salas de redacción, después en la calle, que es donde de verdad se aprende a mirar.
He cubierto la agenda social y política del país, con especial atención a los derechos humanos: las historias de la gente que sostiene a Venezuela mientras los titulares hablan de otra cosa. Reporteo con libreta, con datos y con tiempo, porque las buenas historias no se consiguen apurado.
El formato nunca me quedó fijo: escribo reportajes y crónicas, hago radio, produzco entrevistas en video y converso en directo con las audiencias. Cambia la herramienta, no el método: verificar, escuchar, volver al lugar.
Hoy divido mi tiempo entre el reporteo, las transmisiones en vivo y la consultoría editorial. Si algo no ha cambiado desde el primer día es esto: el periodismo se hace para la gente, no para el algoritmo.
Recorrido
Aprendí el oficio donde se aprende de verdad: cerrando notas contra el reloj y caminando la ciudad con una libreta en la mano.
La radio me enseñó a contar con la voz; lo digital, a llegar adonde el papel no llegaba. Desde entonces no separo una cosa de la otra.
Me concentré en las historias que más cuestan y más importan: las de la gente a la que casi nunca le preguntan nada.
El lente se abrió: Venezuela se entiende mejor cuando también se mira desde América Latina, y viceversa.
Hoy dirijo mis propios espacios: transmisiones en vivo, entrevistas y una consultoría para quienes también quieren contar mejor.
Método
Los hechos primero, siempre. Contrasto cada dato, busco la fuente original y, si algo no se sostiene, no se publica. Así de simple.
Las fuentes son personas, no citas. Escuchar bien toma tiempo, y ese tiempo es la diferencia entre una declaración y una historia.
Una historia bien contada llega más lejos que mil datos sueltos. La forma también es rigor: se escribe para que la gente entienda y recuerde.
Al cierre
«La objetividad no es distancia: es honestidad con los hechos.»
Orlenys Ortiz
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